METROPOLIS DE UN IMPERIO

Ninguna evidencia nos permite creer que en Teotihuacán se practicaban sacrificios humanos. Por otra parte, no hay restos de fortificaciones. La casi total ausencia de los templos de guerreros y figuras militares en las partes plásticas constituye también en una notable excepción en México antiguo y nos permite afirmar que las ideas elevadas de tal teocracia era manifestada en una clase de poder que sin violencia y gobierno pacífico. Nadie duda que la construcción del centro ceremonial, que se prolongó por un periodo de tres siglos, tuvo que haber requerido un enorme y permanente reclutamiento de mano de obra. Ha sido calculado que sólo considerando la pirámide del Sol, una vez concluida, al parecer, en las primeras decadas de nuestra era, requirió un trabajo diario de 3,000 hombres durante un periodo de 30 años. La razón para estas magnificas construcciones yace, evidentemente, en un fenómeno urbano único por su amplitud en la historia del México antiguo. El prestigio religioso, la persuasión y probable coacción aseguraban una especie de éxodo, necesario para la construcción de los sagrados edificios y esto provocaba, al mismo tiempo el desarrollo de una grande y poblada ciudad.

Hace unos 15 años, el profesor Renne Millon de la Universidad de Rochester llevó a su equipo a las ruinas de Teotihuacán, previamente dividido en una manera detallada en parcelas de 500 m2. Esta exploración científica de una ciudad que todavía tiene 9/10 de su articulación enterrada, les permitió obtener un sorprendente mapa de su habitat: A primera vista podríamos creer que nos encontraramos en frente de una de esas inexorables ciudades funcionales de E.U.A; En ésta articulación de líneas perpendiculares y paralelas, la única cosa que falta es el nombre de la calle y el número de la casa. Según Renne Millón, Teotihuacan hacia el año 150 D.C. ya ocupaba los 17 por 20 Km2 y contaba con 50,000 habitantes, pero por razones desconocidas, su superficie no desarrollaría en la misma proporción que su población. En los inicios del Siglo V, la ciudad en la cúspide de su fama, ocupaba la definitiva area de 30 por 32 Km2 y sus 100,000 habitantes mostraban aparentemente ya mostraban una población extremedamente densa. El Profesor Millon diagnostica que dos siglos más tarde una sobre-población existia, la cual el evalua en aproximadamente, entre 125,000 y 200,000 almas.

Una concentración humana similar nos hace pensar acerca del problema de abasto. Los investigadores Americanos no creen que cosechas del valle hayan sido suficientes para alimentar a la gran ciudad desde el siglo IV. Los productos comestibles deben de haber sido sometidos a amplificaciones mercantiles, al igual que las materias primas que eran necesarias para los artesanos. Las excavaciones han rebelado la influencia de la cultura de Teotihuacán en toda la región de la alta meseta central, al igual que muchos puntos de la costa del Golfo de México, en la antigua región Olmeca hasta Guatemala, donde el importante enclave de Kaminaljuyu puede ser tomado como un autentica réplica de la Ciudad de los Dioses. De esta manera, la hipotesis de alguna especie de imperio de Teotihuacán está confirmada. Un imperio que con el prestigio, influencia de normas religiosas y artisticas, y el intercambio regular de productos, no serían suficientes para fundar y mantener por algunos siglos.

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